La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Su función es la de actuar como barrera protectora frente a los agentes externos.

Como cualquier órgano, la piel puede ser lesionada por diversos agentes. El sol, el tabaco, los cambios bruscos de temperatura, la contaminación…; todos ellos afectan a nuestra piel. Y debido a estas agresiones, su capacidad de defensa disminuye y no ejerce correctamente su función.

El aspecto externo de la piel tiene relación con su estado de salud: una piel dañada aparece como una piel mate, apagada, sin luminosidad y con mayor predisposición a presentar manchas y arrugas. Y no es casual que las zonas donde estas lesiones son más evidentes son precisamente aquellas que quedan mas expuestas a los elementos: cara, cuello, escote y manos.

No todas las manchas son iguales. Existen diferentes tipos, con causas también diferentes:

Léntigo solar

Son manchas marrones, de bordes irregulares que pueden llegar a medir desde unos milímetros hasta tener un diámetro de 2 cm o más. Aparecen por exposición continuada al sol y se presentan con mayor frecuencia a partir de los 40 años. Son más frecuentes en cara, escote, parte alta de la espalda, antebrazos y dorso de manos.

Pecas

Son manchas pequeñas, de color marrón claro que en general no crecen. Se tienen ya al nacer y se localizan en zonas expuestas al sol, como mejillas frente y escote.

Melasma o cloasma

Presentan una forma irregular de color amarillento, y al tacto es liso. Se aclaran en invierno y se oscurece en verano. En general se localizan en pómulos, frente y labio superior. Es frecuente que aparezcan durante el embarazo debido a la alteración hormonal que conlleva.

Manchas seniles

Aparecen cuando la melanina deja de repartiese uniformemente en las capas de la piel, concentrándose en determinadas áreas, en forma de manchas oscuras, o desapareciendo, dejando pequeñas marcas blancas en forma de estrella.

Manchas residuales postlesionales

Son las que aparecen como secuela tras una lesión o inflamación de la piel, como granos, acné, quemaduras, heridas. Son frecuentes las producidas por quemaduras con cera.

Las pecas, lentigos solares, manchas seniles y las postlesionales se eliminan en una o dos sesiones con nuestro láser, sin dolor y permitiendo la incorporación inmediata a la actividad laboral.

El cloasma o melasma, sin embargo, requiere de otros procedimientos médicos que también realizamos en nuestra consulta.

En nuestra consulta disponemos de las últimas tecnologías y tratamientos médicos para la eliminación de estas manchas: con la combinación de peeling e innovadores productos despigmentantes, unidos al láser e IPL conseguiremos un rostro luminoso, nítido, símbolo de juventud.

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